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Con la expansión de la inteligencia artificial, empleadores valoran agilidad para aprender, inteligencia emocional y experiencia; la formación laboral gana peso.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está reconfigurando no solo las tareas sino también las expectativas de quienes contratan. Un informe del Foro Económico Mundial, elaborado con PwC —Artificial Intelligence and the Future of Entry-Level Work— indica que más de uno de cada tres jóvenes trabajadores ocupa puestos con exposición media o alta al cambio impulsado por la IA. Además, más de una cuarta parte de los trabajadores de nivel inicial cree que, dentro de tres años, como máximo la mitad de sus habilidades actuales seguirá siendo relevante.
En un mercado donde la automatización transforma los roles de entrada, dominar conocimientos técnicos ya no basta. Agilidad para el aprendizaje, inteligencia emocional y cualidades humanas que la IA no puede replicar han ganado peso en los criterios de selección. Olajumoke Adekeye, fundadora de Young Business Agency, resume esa tensión:
“Los empleadores buscan talento con agilidad para el aprendizaje. Que estén dispuestos a aprender cosas nuevas y a convivir con la incomodidad de la ambigüedad. Especialmente en la era de la inteligencia artificial, es increíblemente importante demostrar lo humano que eres. Tu certificación, tu diploma, solo muestran que tienes la capacidad de aprender. Después de obtener tu título, ¿qué más estás aprendiendo?” — Olajumoke Adekeye
La evidencia cuantitativa complementa esa percepción. Según la investigación de PwC citada por el informe, los roles junior más expuestos a la IA son siete veces más propensos que los menos expuestos a exigir habilidades que antes se asociaban a puestos sénior, como el liderazgo. Los desajustes de habilidades han sido una preocupación recurrente en las ediciones del informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial durante la última década; la llegada de la IA ha ampliado esa brecha. Consecuencia: las empresas reclaman también tenacidad y resiliencia, aunque demostrar estas competencias en un currículum sigue siendo un reto.
Frente a esa transformación, la educación universitaria deja de ser la única vía válida. Kathryn Rowan, directora ejecutiva de Global Apprenticeship Network (GAN), advierte que muchos jóvenes —presionados por familias y expectativas sociales— optan automáticamente por la universidad sin explorar alternativas que hoy resultan más prácticas.
“La mayoría de los jóvenes, presionados en cierta medida por sus padres, quieren ir por la vía universitaria. Y eso no necesariamente les proporcionará hoy las opciones que necesitan para poder tener éxito en la vida. El mundo del trabajo está cambiando a un ritmo extremadamente rápido.” — Kathryn Rowan
Rowan defiende los programas de aprendizaje como una opción relevante: permiten cobrar mientras se adquieren competencias, ayudan a las empresas a construir canales de talento y combinan el desarrollo de habilidades técnicas y habilidades blandas dentro de la cultura de la organización. Reconfigurar la oferta formativa para posibilitar estos aprendizajes exige coordinación entre gobiernos, empleadores e instituciones educativas.
La conversación también subraya un punto que suele quedar fuera del debate sobre empleabilidad: las habilidades de la generación joven pueden potenciar impacto social. Molly Bevan, que dirige Impactic, una empresa social que conecta profesionales con ONG, señala que las destrezas digitales de la generación entrante tienen un valor transferible al tercer sector.
“La próxima generación tiene unas habilidades digitales increíbles, y creo que es muy importante que vean el valor de eso y cómo pueden llevarlo al sector de las organizaciones benéficas, incluso si trabajan en roles corporativos más tradicionales. No necesitan elegir entre tener un empleo y contribuir; se puede hacer ambas cosas e integrarlas.” — Molly Bevan
A medida que la IA reordena lo que los empleadores valoran, los tres líderes consultados coinciden en un hilo conductor: curiosidad, adaptabilidad y la disposición a aprender serán determinantes para prosperar en los próximos años.
La transformación impulsada por la IA cambia la composición de la demanda laboral, pero no borra la importancia de las capacidades humanas. Si estás entrando al mercado laboral, céntrate en acumular experiencias que hagan visibles esas capacidades: la combinación entre aprendizaje continuo, trabajo práctico y compromiso social es hoy una ventaja tangible.